Ejercicios para la Tercera Edad: Tips en 2025

Incentiva el Movimiento para Seguir Siendo uno Mismo

Llegar a los 60 o más no implica quedarse quieto. ¿Qué pasa si no hacemos los ejercicios para la tercera edad? Con base en un artículo publicado de la Revista Cubana de Salud Pública, el cuerpo lo resiente antes de lo que pensamos. Por eso, moverse no es una rutina más: es un acto de autonomía.

ejercicios para la tercera edad en espacio externo

El cuerpo cambia, pero no desaparece

¡Envejecer no es enfermarse! Aunque muchos lo asocien con la pérdida, en realidad es un proceso continuo y natural. Cada cuerpo envejece con un ritmo propio, guiado por la genética, pero también por el entorno, los hábitos y el trato que se le dé con los años.

¿Qué opinas? A medida que pasa el tiempo, es normal que los músculos pierdan fuerza, que las articulaciones protesten o que el aliento se acorte. Aun así, eso no define la utilidad de un cuerpo. Sigue siendo capaz. Solo que ahora necesita otro tipo de estímulos.

Adaptación y mejora

Aceptar los cambios no es resignarse. Es entenderlos. Caminar más lento, sentir que se necesita descansar más seguido o no levantar los brazos tan alto como antes no implica derrota. Solo pide una nueva forma de organizarse.

El movimiento sigue siendo posible, pero requiere atención. Ajustar el tipo de actividad, usar apoyos si hace falta y reconocer los propios límites no resta valor: lo multiplica. Porque un cuerpo respetado responde mejor, y cuando se mueve con intención, mantiene su independencia.

Las Consecuencias de No hacer Actividad Física

El cuerpo, al estar quieto demasiado tiempo, se debilita. Los músculos pierden firmeza, el equilibrio falla, la digestión se ralentiza. Lo curioso es que no hace falta un gran esfuerzo para revertirlo. A veces, un paseo corto o algunos estiramientos bastan para iniciar el cambio.

El movimiento, aunque sea moderado, fortalece los huesos, alivia tensiones y mejora la respiración. ¡Es clave! ¿Tu lo crees? Porque también permite que la persona se sienta útil y en control, incluso en medio de procesos físicos como la vejez, que no siempre son predecibles.

adulto mayor entrenando en un gimnasio

El movimiento ayuda a pensar mejor

El cerebro se beneficia cada vez que el cuerpo se activa. Caminar, bailar o simplemente levantarse con frecuencia estimula la atención, mejora el estado de ánimo y sostiene la memoria. ¿Sabías que el oxígeno que entra al moverse mejora la función cognitiva?

Además, la actividad física suaviza la ansiedad, mejora el sueño y alivia la tristeza. Para muchas personas mayores, especialmente quienes enfrentan pérdidas o viven solas, moverse es una forma concreta de recuperar energía emocional.

¿Qué Ejercicios para la Tercera Edad son más Adecuados?

Moverse con intención empieza por hacerlo bien. Pero antes de levantar una pierna o estirar un brazo, hay una pregunta clave: ¿cómo se prepara el cuerpo para evitar lesiones y mejorar cada movimiento? La respuesta es simple: activándolo con cuidado. En esta sección nos basamos en el contenido audiovisual publicado por una fisioterapeuta de México.

1) Calentamiento antes de la actividad física

Al envejecer, el cuerpo necesita más tiempo para responder. Un inicio brusco puede ser contraproducente. Por eso, un calentamiento que active músculos y articulaciones suavemente no solo previene molestias, también mejora la coordinación y reduce la sensación de rigidez.

2) Postura correcta

No hay movimientos efectivos sin una base firme. Por eso, siempre conviene comenzar desde una postura neutra y segura:

  • Pies separados a la altura de la cadera.
  • Brazos relajados al costado.
  • Espalda recta, sin rigidez.

Esta base permite que el cuerpo se oriente y mantenga el equilibrio mientras se ejercita.

3) Cuello en movimiento

¿Sabías que la tensión en el cuello puede generar mareos y dolores de cabeza? Por eso, movilizar esta zona con suavidad es esencial:

  • Inclinar la cabeza hacia el pecho y luego hacia el techo.
  • Acercar una oreja a cada hombro, alternando lados.
  • Girar lentamente el rostro hacia cada lado, sin forzar.

👉 Dato útil: Los hombros deben permanecer relajados; el movimiento debe ser lento, nunca brusco.

4) Hombros y brazos

Los brazos tienen más peso del que creemos. Activarlos mejora la postura y la circulación. Algunos ejercicios para la tercera edad simples, pero efectivos:

  • Elevar y descender hombros con suavidad.
  • Llevarlos hacia adelante y luego hacia atrás.
  • Dibujar círculos amplios con los hombros.
  • Estirar los brazos al frente y a los lados.
  • Cerrar los puños, abrir las manos. Repetir.

👉 Consejo: mantener los codos ligeramente arriba favorece la activación del pecho y la espalda alta.

5) Tronco activo

¿El centro del cuerpo influye en el equilibrio? Totalmente. Por eso, movilizar la espalda y el abdomen es clave para mantenerse firme:

  • Inclinaciones del tronco hacia adelante y hacia atrás.
  • Flexiones laterales con una mano en la cintura.
  • Giros lentos de la cintura, sin mover las caderas.

👉 Sugerencia: contraer suavemente el abdomen durante cada ejercicio ayuda a sostener la columna.

6) Piernas, rodillas, tobillos

Las piernas no solo cargan el cuerpo, también permiten desplazarse con seguridad. Mantenerlas activas es fundamental:

  • Caminar en el sitio, subiendo las rodillas suavemente.
  • Llevar los talones hacia los glúteos, alternando lados.
  • Realizar sentadillas mínimas, sin tensión en las rodillas.
  • Abrir una pierna hacia el costado, luego la otra.
  • Elevarse en puntas de pie, primero ambos pies, luego alternando.
  • Girar los tobillos en ambas direcciones.

👉 ¿Qué se logra? Más estabilidad al caminar y menos riesgo de caídas.

6 ejemplos de ejercicios para la tercera edad

Ejercicios para la Tercera Edad: Breves pero Poderosos

¿Puede algo tan simple marcar la diferencia? Claro que sí. Esta secuencia, que puede durar entre 10 y 15 minutos, puede realizarse a diario o antes de otras actividades físicas. No se trata de moverse rápido, sino con atención.

La clave no está en la cantidad, sino en la constancia. Y en entender que moverse es, muchas veces, la forma más honesta de seguir adelante.

Tener una Condición de Salud No Implica quedarse Quieto

En realidad, es todo lo contrario. Cuando hay un diagnóstico como hipertensión, artrosis o diabetes, el cuerpo no necesita menos movimiento, sino un tipo distinto de actividad. ¡Así es! ¿La razón? Dejar de moverse por precaución puede parecer lógico, pero en muchos casos solo agrava el problema.

personal médico y de enfermería diseña un plan de cuidado geriátrico

El ejercicio se adapta a cada persona

Exactamente. No se trata de forzar al cuerpo a lo que ya no puede, sino de ayudarlo a sostener lo que aún conserva. ¿Cómo hacerlo? ¡Importante! Con el acompañamiento adecuado, el movimiento puede ser seguro y útil incluso en presencia de dolor, fatiga o limitaciones motoras.

Un fisioterapeuta puede priorizar el equilibrio si hay riesgo de caídas. Un enfermero, ajustar las rutinas según la presión arterial o el nivel de glucosa. Como se menciona en el artículo de la Revista Cubana de Salud Pública, a veces solo basta con modificar el ritmo, cambiar el entorno o elegir actividades sin impacto, como los realizados en el agua.

¿Y qué pasa con las enfermedades crónicas?

Son más frecuentes con la edad, sí, pero no deberían traducirse en inmovilidad. Al contrario, la actividad física moderada ayuda a regular la glucosa, estabiliza la presión arterial y conserva la movilidad. ¡Es cierto! Incluso en personas con deterioro cognitivo, el ejercicio puede mejorar la atención y reducir la apatía.

¿Un dato menos visible? La inactividad puede ser más perjudicial que la condición médica en sí. El reposo excesivo acelera la pérdida de masa muscular, debilita la postura y afecta el estado de ánimo. ¡Ten cuidado! Lo que comienza como una precaución termina, muchas veces, generando mayor dependencia.

Responsabilidad en los Ejercicios para la Tercera Edad

¿Hay que moverse siempre? No sin cuidado. Pero sí con constancia. Cada cuerpo tiene una forma distinta de responder, y cada situación clínica requiere ajustes. Sin embargo, salvo en casos de descompensación aguda, el movimiento es parte del tratamiento, no un privilegio posterior. Y muchas veces, pequeños cambios en el entorno —una baranda, una silla firme, un calzado adecuado— hacen toda la diferencia.

Más que Ejercicio: Un Cambio de Cultura

¿Moverse es solo cuestión de salud física? No. También es una forma de sostener el sentido de pertenencia. Moverse, aún con limitaciones, es afirmarse ante un mundo que muchas veces da por sentado que los mayores deben quedarse al margen.

La actividad física no es solo una serie de rutinas; es una declaración cotidiana de autonomía. Permite a la persona mayor decir, sin palabras, “todavía participo”. Y para que esto suceda, no basta con repetir recomendaciones: hay que cambiar la mirada.

auxiliar usa tablet para notas de enfermería en geriátrico

¿Qué imagen sostenemos del envejecimiento?

Durante décadas, envejecer fue sinónimo de dependencia. Esa visión, aunque aún persiste, ya no sirve. El reto no es convencer a las personas mayores de que se muevan, sino construir entornos que les permitan hacerlo. Es pasar del “no puede” al “¿cómo lo facilitamos?”

Las instituciones juegan un papel crucial. Hogares geriátricos y servicios de enfermería no son espacios para esperar: deben ser lugares donde la vida continúe, donde el cuerpo siga encontrando sentido, incluso con ayuda.

Optimiza el trabajo del personal médico y de enfermería

Para que el cuidado no sea solo técnico, necesita tiempo. Tiempo que hoy suele perderse en tareas administrativas. ¿La solución? Tecnología que libere esa carga.

Plataformas como AdminSalud permiten al equipo registrar información clínica, hacer seguimiento y comunicarse con otros profesionales sin interrumpir el vínculo con el residente. Así, mientras el sistema se encarga de los datos, el personal puede enfocarse en lo humano: observar, acompañar, motivar. Para conocer más sobre esta tecnología te invitamos a visitar nuestro artículo sobre Notas de Enfermería Electrónicas.

Innovación en el cuidado geriátrico

¿La tecnología reemplaza el cuidado? No. Lo potencia. AdminSalud, por ejemplo, permite adaptar el plan de atención a cada residente, seguir su evolución en tiempo real y generar reportes personalizados. Esto no solo mejora la atención: dignifica a quien la recibe.

Al capacitar al equipo en el uso de la herramienta, también se les devuelve el poder de decidir con mejor información. Enfermeros y auxiliares dejan de ser ejecutores y se convierten en agentes activos de un cuidado más ágil, más reflexivo, más humano.

Ejercicios para la Tercera Edad: ¿Esto va más allá de los profesionales?

Mucho más. Promover el movimiento en la vejez no es solo tarea de quienes cuidan. Es una responsabilidad compartida: familias, instituciones, gobiernos. Requiere espacios adecuados, tiempos pensados y decisiones políticas que respalden esa posibilidad.

Porque moverse no es solo cambiar de lugar. Es defender el derecho a seguir eligiendo. Y para eso, cada paso cuenta.

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